Publicado el marzo 15, 2024

Contrario a la creencia popular, el mayor potencial de su explotación no está solo en la cosecha, sino en su capacidad para gestionar el carbono como un activo rentable.

  • Las emisiones de su finca (metano, óxido nitroso) no son solo un problema ambiental, sino fugas de nutrientes y energía que afectan su rentabilidad.
  • Medir y controlar estas fugas con prácticas regenerativas no solo reduce su huella, sino que aumenta la fertilidad del suelo y su resiliencia a la sequía.

Recomendación: Deje de ver el carbono como un enemigo y empiece a gestionarlo como un nuevo cultivo: uno que puede medir, mejorar y, finalmente, vender en el mercado de créditos de carbono.

Para el agricultor y ganadero español, la presión es doble. Por un lado, la exigencia de producir alimentos de alta calidad en un mercado competitivo. Por otro, la creciente conciencia del papel del sector en el cambio climático, un desafío que se manifiesta en sequías más largas y fenómenos meteorológicos extremos que amenazan la viabilidad de las explotaciones. A menudo, las soluciones propuestas parecen genéricas y desconectadas de la realidad del campo: «use menos fertilizantes», «reduzca su cabaña ganadera». Estos consejos, aunque bienintencionados, ignoran la complejidad del sistema y, sobre todo, el potencial que se esconde en él.

El debate público se ha centrado en la agricultura como problema, señalando sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Pero, ¿y si este enfoque estuviera equivocado? ¿Y si, en lugar de ser una fuente de emisiones, su finca pudiera convertirse en una de las herramientas más potentes para combatirlas? La clave no está en producir menos, sino en entender el ciclo del carbono de su explotación como un balance contable. Cada emisión de óxido nitroso es nitrógeno que no ha ido a su cultivo; cada emisión de metano es energía perdida. Gestionar estas «fugas» no es solo una responsabilidad ambiental, es una oportunidad de negocio.

Este artículo propone un cambio de paradigma. Lejos de ser un villano, el agricultor puede ser el héroe climático. Vamos a desglosar de dónde vienen realmente las emisiones de su finca, cómo puede medirlas de forma sencilla y, lo más importante, qué estrategias concretas y rentables puede implementar para convertir su suelo en un potente sumidero de carbono. Exploraremos cómo la ganadería bien gestionada puede regenerar la tierra y cómo este «carbono capturado» puede transformarse en una nueva y valiosa fuente de ingresos. Es hora de pasar de la defensa a la ofensiva, liderando la solución climática desde el campo.

Para abordar este desafío de manera estructurada, este guía se organiza en varias secciones clave. Cada una está diseñada para llevarle desde el diagnóstico del problema en su propia finca hasta las soluciones prácticas y las oportunidades económicas que se derivan de una gestión agrícola consciente del clima.

Los tres grandes culpables: de dónde vienen realmente los gases de efecto invernadero de su explotación

Para empezar a reducir las emisiones, primero hay que entenderlas. Aunque a menudo se habla del CO2, en la agricultura los protagonistas son otros dos gases mucho más potentes: el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). En España, la agricultura es una pieza clave en este puzle, representando más del 12,2% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del país. Pero su impacto es aún más significativo si miramos gas por gas.

El sector agrario español es responsable de la emisión de casi el 63% del metano (CH4) y el 65% del óxido nitroso (N2O) a nivel nacional. Estos no son números abstractos; representan procesos muy concretos que ocurren a diario en su finca. Los tres grandes culpables de las emisiones agrarias son:

  1. La fermentación entérica y la gestión de estiércoles (fuente de CH4): El metano se produce de forma natural durante la digestión de los rumiantes (vacas, ovejas). Además, la descomposición del estiércol en condiciones anaeróbicas (sin oxígeno) también libera grandes cantidades de este gas, que tiene un potencial de calentamiento 28 veces superior al del CO2 en un horizonte de 100 años.
  2. La fertilización nitrogenada (fuente de N2O): El óxido nitroso, un gas con un potencial de calentamiento casi 300 veces superior al del CO2, es el «ladrón silencioso». Se genera cuando los fertilizantes nitrogenados sintéticos no son absorbidos por completo por las plantas y los microbios del suelo los transforman en N2O que escapa a la atmósfera. Es, literalmente, nitrógeno y dinero perdido.
  3. El consumo de combustibles fósiles (fuente de CO2): Aunque de menor peso relativo en comparación con los otros dos gases en agricultura, el CO2 emitido por tractores, maquinaria y consumo energético para riego sigue siendo una parte importante del balance de carbono de la explotación.

Entender esta distribución es fundamental. No se trata de demonizar la actividad, sino de identificar los puntos de fuga de eficiencia. Cada molécula de N2O o CH4 que se escapa es un recurso (nitrógeno, energía) que no se ha aprovechado, un pasivo ambiental y una pérdida de rentabilidad. El primer paso para convertir su finca en un sumidero es, por tanto, tapar estas fugas.

La calculadora de carbono de su finca: mida sus emisiones para poder empezar a reducirlas

No se puede gestionar lo que no se mide. Antes de implementar cualquier cambio, es imprescindible realizar un diagnóstico inicial: calcular la huella de carbono de su explotación. Este cálculo no es un ejercicio académico, sino la creación de su «balance de carbono» inicial. Le mostrará dónde están las mayores «fugas» de GEI y, por lo tanto, dónde se encuentran las mayores oportunidades de mejora y ahorro. Hoy en día existen diversas herramientas y calculadoras, muchas de ellas gratuitas y adaptadas a la realidad española, que le permiten realizar esta auditoría.

Estas herramientas funcionan recopilando datos que usted ya tiene o puede conseguir fácilmente. No necesita ser un científico de datos; solo necesita ser metódico en la recopilación de su información anual. La precisión del resultado dependerá de la calidad de los datos que introduzca. Piense en ello como la contabilidad de su finca, pero en lugar de euros, la moneda es el CO2 equivalente (CO2e), una unidad que permite comparar el impacto de los diferentes gases.

Agricultor español revisando datos de su explotación en el campo al atardecer

Como puede verse en la imagen, este proceso es un momento de análisis y estrategia. El objetivo es obtener una «fotografía» de sus emisiones que le permita tomar decisiones informadas. Los datos clave que necesitará para alimentar estas calculadoras suelen ser siempre los mismos, y se centran en las tres fuentes de emisión que vimos anteriormente.

Plan de acción: datos esenciales para su balance de carbono

  1. Combustibles: Recopile el registro anual de consumo de gasóleo agrícola y otros combustibles fósiles utilizados en la finca (en litros).
  2. Fertilizantes: Reúna todas las facturas de fertilizantes nitrogenados, asegurándose de tener la composición NPK detallada y las cantidades totales aplicadas (en kg).
  3. Ganado: Realice un censo preciso de su ganado por tipo y edad, y describa el sistema de gestión de estiércoles que utiliza (p. ej., balsa, compostaje, aplicación directa).
  4. Cultivos y energía: Documente la superficie cultivada por tipo de cultivo, los rendimientos anuales y el consumo eléctrico total, especialmente el destinado a riego (en kWh/año).
  5. Manejo del suelo: Registre sus prácticas de labranza (convencional, mínima, siembra directa) y el uso de cubiertas vegetales.

El ladrón silencioso de la fertilización: cómo evitar que su nitrógeno se escape a la atmósfera en forma de un potente gas de efecto invernadero

El óxido nitroso (N2O) es el enemigo invisible y costoso de la agricultura moderna. Cada vez que se aplica fertilizante nitrogenado y la planta no lo absorbe por completo, una parte de ese nitrógeno se convierte en N2O por la acción de los microorganismos del suelo y se escapa a la atmósfera. Este «nitrógeno fugitivo» no solo es un gas con un potencial de calentamiento 298 veces superior al del CO2, sino que representa una pérdida económica directa: es fertilizante pagado que no ha nutrido su cultivo. La buena noticia es que existen estrategias muy efectivas para tapar esta fuga.

El objetivo es maximizar la eficiencia en el uso del nitrógeno (EUN), es decir, que la mayor parte del nitrógeno que aplica acabe en la planta y no en el aire. Esto se consigue a través de la llamada fertilización 4R: aplicar la dosis correcta, en el momento correcto, de la forma correcta y con el producto correcto. Afortunadamente, en España ya se observan avances, con una ligera tendencia a la baja en estas emisiones, pero el potencial de mejora sigue siendo enorme.

La tecnología y las buenas prácticas nos ofrecen un arsenal de herramientas para combatir al ladrón silencioso. Desde productos que ralentizan la liberación del nitrógeno hasta técnicas que sincronizan la oferta de nutrientes con la demanda del cultivo. La clave es elegir la estrategia más adecuada para su sistema productivo y sus condiciones locales. Algunas de estas técnicas pueden suponer un pequeño coste adicional inicial, pero el retorno de la inversión viene por un doble camino: ahorro en fertilizantes a largo plazo y una drástica reducción de su huella de carbono.

La siguiente tabla, basada en datos y directrices del Inventario Nacional de GEI de España, compara la efectividad y aplicabilidad de distintas estrategias para reducir las emisiones de N2O.

Eficiencia de diferentes estrategias de fertilización nitrogenada
Estrategia Reducción emisiones N2O Coste adicional Aplicabilidad España
Inhibidores de nitrificación 30-50% 15-25 €/ha Óptimo en regadío
Fertilizantes liberación lenta 25-40% 20-35 €/ha Hortícolas intensivas
Cubiertas vegetales leguminosas 20-35% 40-60 €/ha Olivar y viñedo
Fertilización de precisión 4R 15-30% 5-15 €/ha Todos los cultivos

No todas las vacas son iguales: cómo un buen manejo del pastoreo puede convertir a la ganadería en una herramienta para secuestrar carbono

La imagen de la ganadería como una de las principales fuentes de metano ha dominado el debate público. Sin embargo, esta visión es peligrosamente simplista. Es fundamental diferenciar entre el «qué» (el animal) y el «cómo» (el sistema de manejo). Un sistema de pastoreo bien gestionado, como el pastoreo rotacional o el holístico, no solo minimiza los impactos negativos, sino que puede convertir al ganado en un motor de regeneración del suelo y en una potente herramienta para secuestrar carbono atmosférico.

El secreto reside en imitar a la naturaleza. En los ecosistemas naturales, los grandes herbívoros se mueven en rebaños, pastando intensamente en una zona por un corto periodo de tiempo y luego desplazándose, sin volver a ese punto hasta que el pasto se ha recuperado por completo. Este ciclo de «poda y descanso» es lo que construye suelos fértiles. El pasto, al ser mordido, responde enviando exudados a través de sus raíces para alimentar a los microorganismos del suelo, quienes a su vez le proporcionan nutrientes. Este proceso, conocido como la «bomba de carbono líquida», introduce carbono de la atmósfera en el suelo, aumentando la materia orgánica.

Paisaje de dehesa con encinas y ganado vacuno pastando extensivamente en Extremadura

Por el contrario, el sobrepastoreo (cuando los animales permanecen demasiado tiempo en un mismo lugar y comen los rebrotes tiernos) o la ganadería intensiva confinada rompen este ciclo. El suelo se compacta, la vida microbiana se empobrece y la capacidad de secuestrar carbono se pierde. La dehesa española es un ejemplo perfecto de un sistema tradicional que, bien gestionado, integra ganadería y paisaje de forma sostenible. Al planificar el movimiento del ganado, asegurando altas densidades por cortos periodos seguidos de largos descansos, el ganadero se convierte en un gestor del ecosistema, utilizando a sus animales para mejorar la salud de su principal activo: la tierra.

Además, un suelo con más materia orgánica retiene más agua, haciendo a la finca más resiliente a las sequías, y es más fértil, reduciendo la necesidad de insumos externos. Por tanto, un buen manejo del pastoreo no solo aborda el problema del metano, sino que genera una cascada de beneficios agronómicos y económicos, transformando un supuesto problema en una solución integral.

Convierta su carbono en dinero: la guía para entrar en el mercado voluntario de créditos de carbono y obtener una nueva fuente de ingresos

Una vez que ha empezado a implementar prácticas que reducen emisiones y secuestran carbono, su finca está generando un nuevo producto de alto valor: la mitigación del cambio climático. Y este producto se puede vender. El mercado voluntario de créditos de carbono permite a empresas que quieren compensar su huella de carbono comprar «créditos» a proyectos que, como su finca, demuestran una reducción o captura de GEI verificada. Para el agricultor, esto representa una oportunidad histórica para diversificar sus ingresos y ser recompensado económicamente por sus buenas prácticas ambientales.

Entrar en este mercado requiere un proceso de medición, reporte y verificación (MRV) riguroso. No basta con decir que se está secuestrando carbono; hay que demostrarlo. Aquí es donde los datos que empezó a recopilar para su huella de carbono se vuelven cruciales. El proceso, a grandes rasgos, es el siguiente:

  • Establecer una línea base: Usando su cálculo inicial de huella de carbono, se establece el punto de partida de las emisiones de su finca antes de implementar las nuevas prácticas.
  • Implementar el proyecto: Se aplican las prácticas regenerativas (siembra directa, cubiertas vegetales, pastoreo rotacional, etc.) durante un periodo determinado.
  • Medir los resultados: Tras ese periodo, se vuelve a medir la huella de carbono y, fundamentalmente, el aumento de carbono orgánico en el suelo mediante análisis de laboratorio.
  • Verificación y certificación: Una entidad externa acreditada verifica que la reducción de emisiones o el secuestro de carbono es real, adicional (no hubiera ocurrido sin el proyecto) y permanente. Una vez verificado, emiten los créditos de carbono, donde cada crédito equivale a una tonelada de CO2e evitada o capturada.
  • Venta de créditos: Estos créditos se pueden vender directamente a empresas o a través de plataformas especializadas.

El coste económico del cambio climático, que para España ya supone unos 1.000 millones de euros al año según estimaciones, está impulsando a muchas empresas a invertir en compensación. Su finca puede ser parte de esa solución y beneficiarse económicamente. Es una «cosecha de carbono» que se suma a su cosecha tradicional, creando un modelo de negocio más resiliente y sostenible.

La prueba del carbono: mida y certifique cómo su finca está regenerando el suelo y capturando CO2 gracias a la siembra directa

La credibilidad es la moneda del mercado de carbono. Para que su «cosecha de carbono» tenga valor, debe ser tangible y demostrable. Prácticas como la siembra directa, que evita el laboreo del suelo, son una de las formas más efectivas de iniciar este proceso. Al no alterar la estructura del suelo, se protege su biología, se reduce la erosión y, lo más importante, se permite que la materia orgánica y el carbono se acumulen año tras año. Pero para certificar este beneficio, es imprescindible un protocolo de medición robusto.

Medir el carbono del suelo no es una ciencia arcana. Requiere un muestreo sistemático y análisis en laboratorios acreditados. Este proceso no solo sirve para generar créditos de carbono, sino que le proporciona un indicador de salud y fertilidad de su «activo de suelo» mucho más potente que cualquier análisis de nutrientes tradicional. Ver el porcentaje de materia orgánica de su suelo aumentar de un año para otro es la prueba definitiva de que su manejo está funcionando. Muchos agricultores pioneros en España ya han recorrido este camino, demostrando su viabilidad.

Antonio Ruiz, agricultor de Ejea de los Caballeros con 42 hectáreas, se convirtió en pionero de la agricultura ecológica en Aragón tras ser diagnosticado con problemas pulmonares por pesticidas. Su transición le permitió obtener cosechas sin precedentes y el título de agricultor del año hace 10 años, demostrando que la agricultura regenerativa es viable y rentable.

– Antonio Ruiz

La experiencia de pioneros como Antonio demuestra que el cambio es posible y rentable. La clave para seguir sus pasos y poder certificar los resultados es la disciplina en la medición. A continuación, se detalla un protocolo estándar para el muestreo de carbono en el suelo.

Checklist: protocolo para un muestreo fiable del carbono del suelo

  1. Diseño del muestreo: Realice un muestreo en un patrón de zigzag o ‘W’ a través de la parcela, asegurando un mínimo de 10-15 submuestras por hectárea para crear una muestra compuesta representativa.
  2. Profundidad de la muestra: Tome muestras a una profundidad estandarizada, típicamente de 0-30 cm, que es donde se producen los cambios más significativos en el carbono orgánico del suelo (COS).
  3. Frecuencia: Repita los análisis en las mismas parcelas y aproximadamente en la misma época del año cada 2-3 años para documentar de forma fiable la evolución y la tasa de secuestro.
  4. Análisis de laboratorio: Envíe las muestras a un laboratorio acreditado que utilice métodos reconocidos como Walkley-Black o, preferiblemente, combustión seca (método Dumas), que es más preciso.
  5. Documentación: Documente fotográficamente y con coordenadas GPS cada punto de muestreo para garantizar la repetibilidad en futuros análisis.

Las vacas como catalizadoras del cambio: cómo el pastoreo holístico puede ser el motor que dispare la fertilidad de sus tierras de cultivo

Los modelos de producción ecológicos no solo son mejores para la salud de los agricultores y sus fincas, sino que pueden ser más rentables, reducir los costes de producción, aumentar su soberanía, y resistir mejor las sequías.

– Diego García-Vega, Documental Revivir el Campo

La integración de la ganadería y la agricultura es una de las estrategias más potentes de la agricultura regenerativa. Lejos de ser dos mundos separados, pueden y deben funcionar en sinergia. El pastoreo holístico o planificado no solo es una herramienta para regenerar pastizales, sino que puede ser el catalizador que dispare la fertilidad de sus tierras de cultivo. Esta práctica consiste en utilizar el ganado para pastar sobre las cubiertas vegetales o los rastrojos de los cultivos agrícolas en momentos específicos del año.

El impacto de los animales va mucho más allá de la simple limpieza de rastrojos. Su paso controlado sobre el terreno produce múltiples beneficios que activan el «metabolismo del ecosistema» de la finca:

  • Aporte de fertilidad: El estiércol y la orina distribuidos de manera uniforme por el rebaño son un abono orgánico de liberación lenta, lleno de nutrientes y, sobre todo, de vida microbiana. Esto reduce drásticamente la necesidad de fertilizantes sintéticos.
  • Control de «malas hierbas» y plagas: El ganado consume selectivamente ciertas plantas y su pisoteo interrumpe el ciclo de vida de algunas plagas, funcionando como un método de control biológico.
  • Estimulación de la vida del suelo: El efecto combinado del pastoreo (poda), el pisoteo (que mejora el contacto semilla-suelo para la cubierta vegetal) y el aporte de materia orgánica (estiércol) crea una explosión de actividad biológica en el suelo, acelerando la formación de humus estable, la forma más permanente de carbono en el suelo.

Al integrar al ganado en la rotación de cultivos, se cierra el ciclo de nutrientes de la finca. Los «residuos» de la agricultura se convierten en alimento para el ganado, y los «residuos» del ganado se convierten en fertilizante para la agricultura. Este sistema no solo es más eficiente y resiliente, sino que crea un activo de suelo cada vez más valioso, capaz de producir más con menos insumos externos y de secuestrar carbono de forma continua. Las vacas dejan de ser un problema para convertirse en socias indispensables en la regeneración de la tierra.

Puntos clave a recordar

  • Su finca no es una fábrica, es un ecosistema cuyo balance de carbono puede y debe gestionar.
  • Las emisiones de GEI (N2O, CH4) son síntomas de ineficiencia y fugas de rentabilidad que se pueden corregir.
  • Las prácticas regenerativas (siembra directa, pastoreo holístico) convierten su suelo en un activo que secuestra carbono y aumenta la resiliencia.
  • El carbono capturado es un nuevo producto agrícola: una «cosecha» que puede medir, certificar y vender en el mercado voluntario.

La agricultura que cura la tierra: cómo el enfoque regenerativo puede revitalizar su suelo, su finca y su negocio

Hemos recorrido el camino desde el diagnóstico de las emisiones hasta las soluciones específicas para la fertilización y la ganadería. La culminación de este viaje es el enfoque de la agricultura regenerativa. No se trata de una receta única, sino de un conjunto de principios que buscan trabajar con la naturaleza, no contra ella, para producir alimentos de forma rentable mientras se mejora la salud del ecosistema. El objetivo final es dejar la tierra en mejores condiciones de las que se encontró, creando un sistema que no solo es sostenible, sino que se revitaliza a sí mismo.

Este enfoque integra todas las herramientas que hemos visto: minimiza el laboreo del suelo (siembra directa), mantiene el suelo siempre cubierto (cubiertas vegetales), fomenta la biodiversidad (rotación de cultivos) e integra la ganadería de forma planificada. El resultado es un círculo virtuoso. Un suelo más sano y con más materia orgánica retiene más agua, necesita menos fertilizantes, es menos propenso a plagas y produce cosechas más nutritivas y resilientes. Es la máxima expresión de la eficiencia. En toda España, agricultores como Marcos Garcés están demostrando que este modelo no es una utopía.

Estudio de caso: Marcos Garcés, rentabilidad y resiliencia en 400 hectáreas de secano en Teruel

Marcos Garcés gestiona 400 hectáreas de cereal en Bañón (Teruel), una zona de secano árido. Aplicando métodos ecológicos y regenerativos, como la siembra directa y la eliminación del barbecho gracias a una buena gestión de la materia orgánica, su finca no solo es rentable, sino que muestra una resiliencia a la sequía muy superior a la de sus vecinos. Su experiencia demuestra que la actividad productiva regenerativa es la mejor estrategia de adaptación y negocio en un clima cambiante, logrando aumentar la materia orgánica del suelo y, con ello, su capacidad de retener la escasa agua de lluvia.

La agricultura regenerativa es, en esencia, un modelo de negocio más inteligente y con visión de futuro. Reduce la dependencia de insumos externos caros y volátiles (combustibles, fertilizantes), disminuye los riesgos asociados al clima y abre nuevas líneas de ingreso como los créditos de carbono. Transforma la finca de un sistema lineal y extractivo a uno circular y regenerativo. Con una caída general de las emisiones de gases de efecto invernadero en España del 32,4% desde 2008, el sector agrario tiene la oportunidad de acelerar esta tendencia y liderar la transición, no por obligación, sino por convicción y por negocio.

El enfoque regenerativo es la síntesis de todo lo aprendido. Para consolidar su visión, repase los principios de una agricultura que revitaliza activamente su negocio y su tierra.

Adoptar este enfoque transformador es el siguiente paso lógico para cualquier explotación que busque no solo sobrevivir, sino prosperar en las próximas décadas. Empiece hoy a medir, a gestionar y a regenerar. Su finca, su bolsillo y el clima se lo agradecerán.

Preguntas frecuentes sobre la agricultura y los créditos de carbono

¿Cuánto CO2 puede capturar una hectárea de cultivo con prácticas regenerativas?

Puede secuestrar entre 0,5 y 3 toneladas de CO2 equivalente por hectárea y año. La cantidad exacta varía significativamente dependiendo del tipo de suelo, el clima de la región y la combinación específica de prácticas regenerativas que se implementen, como la siembra directa, el uso de cubiertas vegetales o la integración ganadera.

¿Qué certificaciones de carbono son reconocidas en España?

En el mercado voluntario, las certificaciones con mayor reconocimiento internacional y aplicabilidad en España son Verra (a través de su Verified Carbon Standard o VCS) y Gold Standard. Además, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) cuenta con un registro nacional propio para proyectos de absorción de CO2, enfocado principalmente en proyectos forestales pero en expansión a otros ámbitos.

¿Cuál es el precio actual de la tonelada de CO2 en el mercado voluntario español?

El precio de una tonelada de CO2 equivalente (tCO2e) en el mercado voluntario en España es variable, pero generalmente oscila entre 15 y 50 euros. El precio final depende de la calidad del proyecto, la certificación utilizada y los «co-beneficios» asociados, como la mejora de la biodiversidad o el desarrollo rural, que pueden hacer que un crédito sea más valorado por los compradores.

Escrito por Lucía Moreno, Lucía Moreno es una bióloga y agricultora especializada desde hace 10 años en el diseño de sistemas de agricultura regenerativa y la recuperación de la salud del suelo.